Algunos pensamientos sobre Efesios 2:12, “los pactos de la promesa”, como se relaciona con Génesis 3:15 (Nota: Esto se toma de una discusión mucho más amplia en Génesis 3:15).

Antes de sacar una conclusión a nuestro estudio de los ecos de Génesis 3:15 en el Nuevo Testamento, me gustaría mirar un texto más. En Efesios 2:12, leemos, “los pactos de la promesa” (τῶν διαθηκῶν τῆς ἐπαγγελίας). La palabra traducida “pactos” es plural y la palabra traducida “promesa” es singular. Tanto “los pactos” como “la promesa” son articulares, lo que podría indicar pactos específicos (es decir, al menos algunos de los pactos revelados en el Antiguo Testamento) y puede indicar (y creo que sí) una promesa específica , también revelado a nosotros en el Antiguo Testamento. 

Graham enumera tres puntos de vista principales sobre “la promesa” (Graham, Ephesians, 149). Primero, una referencia general a las bendiciones prometidas por el pacto de Dios: “extraños a los pactos que prometieron las bendiciones de Dios.” Segundo, una referencia específica a la promesa del Mesías: “extraños a los pactos que prometieron la salvación a través del Mesías” (Según Graham, la mayoría de los comentaristas sostienen esta opinión.). Y tercero, una referencia específica a las promesas hechas a Abraham: “extraños a los pactos que prometieron grandeza para el pueblo de Dios, Israel.”

Aunque es cierto que el Antiguo Testamento contiene promesas, ¿puede ser un caso que Pablo pretende por “promesa,” en Efesios 2:12, la promesa de Cristo que nos fue revelada en el Antiguo Testamento? Si es posible, entonces los pactos a los que se refiere contienen la promesa de Cristo. Si este es el caso, podríamos parafrasear Efesios 2:12 como: “los pactos que contienen la promesa de Cristo.”

Esto también podría significar que la promesa de Cristo contenida en estos pactos fue incorporada en ellos, aunque no revelada por primera vez por, o en, estos pactos. Si esto es así, la promesa de Cristo puede ser anterior a los “pactos de la promesa.” También puede significar que la promesa de Cristo (al menos en su primera revelación) no es un pacto en sí mismo, aunque promete un pacto. Este es el que los Bautistas Particulares más antiguos identificaron como el pacto de gracia, prometido en el Antiguo Testamento, concluido en el Nuevo Testamento. Los comentarios de Eadie sobre Efesios 2:12 merecen ser observados:

… No nos queda ninguna duda de entender lo que se entiende por “la promesa” -el artículo está prefijado. La promesa central aquí marcada por el artículo era el Mesías, y la bendición por Él. Esa promesa dio a estos pactos toda su belleza, adecuación y poder. “Los pactos de la promesa” son, por tanto, pactos que contienen esa señal y anuncio específico de un Redentor encarnado y triunfante. (Eadie, Ephesians, 166. Graham, Ephesians, 148, comentando la “promesa” articular, dice: “El número singular de … la promesa … junto con la presencia del artículo definido … Una promesa única, fundacional …, bien conocida …, la singular promesa que los comprende a todos [es decir, todos los pactos]”)

La promesa de un Redentor triunfante se nos revela por primera vez en Génesis 3:15.

RBAP


Artículo original:

Some thoughts on Ephesians 2:12, “the covenants of the promise,” as it relates to Genesis 3:15


Traducido al español por:
L. J. Torrealba

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