¿El Evangelio Amenaza a los Creyentes con la Condenación?

¿Es parte de las “buenas nuevas” de Jesucristo {la idea de} que Él amenaza a Su pueblo, {que ha sido} comprado con su sangre, con una eternidad de tormentos en el infierno si {éstos} no creen y se arrepienten y siguen creyendo y arrepintiéndose? Para ser claros, no hay duda con respecto a que la ley como pacto amenaza a cualquiera que no crea. Si no estás en Cristo, si no estás confiando en Cristo para el perdón y si no estás viviendo una vida de arrepentimiento, entonces estás en Adán, bajo el pacto de obras y su maldición.

Pero la pregunta de esta publicación es muy específica. ¿El evangelio emite amenazas? Definido estrictamente, el evangelio no puede amenazar porque el evangelio «estrictamente» o «específicamente» no es otra cosa que las puras promesas de Dios de redimir a los pecadores a través de la obra de Cristo (1 Cor. 15: 3-4). No hay mandatos ni condiciones en el evangelio, estrictamente hablando. Pero, ¿qué pasa con el evangelio «de manera general» o «ampliamente» hablando? La pregunta que esta publicación busca responder es si el evangelio como un pacto —el pacto de gracia— amenaza a los miembros del pacto con la condenación eterna.

1. Cristo no puede amenazar con justicia lo que ya ha eliminado.

El evangelio dice claramente: «Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús» (Rom. 8:1), y «Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición» (Gál. 3:13). La Biblia dice que aquellos que están «en Cristo Jesús» —que son parte del pueblo del pacto de Cristo— ya no están bajo la maldición y, por lo tanto, no pueden ser amenazados con la condenación. Una de las bendiciones que Dios promete a los que están en el pacto de gracia es: «Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados» (Heb. 8:12; cf. Jer. 31:34).

Hablando teológicamente, si Cristo ha satisfecho la justicia de Dios para su pueblo del pacto, ¿cómo Él podría amenazarlos verdadera y justamente con la condenación? Si Cristo hizo expiación completa y real por los pecados de su pueblo en la cruz, entonces ¿sobre qué bases legales podría amenazarlos con la misma condenación que ha quitado? Hacerlo sería una injusticia engañosa. Sería como amenazar a alguien con la cárcel de deudores cuando otra persona ya ha pagado la deuda en su totalidad.

2. Las amenazas del evangelio serían redundantes, ya que la ley como pacto amenaza todo lo necesario.

Por supuesto, el hecho de que no haya amenazas en el pacto del evangelio no significa que no existan amenazas en absoluto. El pacto de la ley amenaza a los incrédulos —los que están en Adán— con la condenación porque el primer mandamiento, «no tendrás dioses ajenos delante de mí», requiere fe en Cristo. El pacto de la ley amenaza a los impenitentes con la condenación porque toda la ley de Dios requiere volverse hacia Cristo en arrepentimiento. Por lo tanto, decir que no hay amenazas en el pacto del evangelio no significa que las personas sean libres de vivir en la incredulidad o en el arrepentimiento. ¡Ciertamente no!

Si la ley amenaza con la condenación por todos los pecados —incluyendo la incredulidad, el no arrepentirse y todo tipo de anarquía—, entonces no tiene sentido decir que el pacto del evangelio también amenaza con la condenación por esos mismos pecados. Que el evangelio repita las condenas de la ley sería redundante e innecesario.

3. Las amenazas de la ley deben predicarse a la iglesia visible.

La predicación fiel declara todo el consejo de Dios, incluyendo la ley y el evangelio. Por lo tanto, la iglesia visible debe escuchar regularmente las amenazas de la ley simplemente porque los predicadores fieles proclaman todo el consejo de Dios (Hch. 20:27), que incluye la ley y el evangelio. La iglesia visible está compuesta por todos los que confiesan la fe en Cristo (Heb. 3:11; 4:14, etc.), pero a veces los falsos confesores se infiltran en la iglesia (Heb. 3:12; Judas 4; Gál. 2:4), lo que significa que los predicadores deben predicar las amenazas de la ley. Tenemos muchos ejemplos en la Biblia de la iglesia visible amenazada por el pacto de la ley (Heb. 10:25-31; 12:15-17; Apo. 3:14-22; Rom. 8:13; Mar. 1:14-15; Mat. 6:15; 1 Cor. 10:1-22; Gál. 5:21).

Las amenazas de la ley no solo apuntan a los incrédulos hacia Cristo, sino que también fomentan la obediencia adecuada al evangelio entre los verdaderos creyentes en la iglesia visible. Cuando los verdaderos creyentes escuchan las maldiciones de la ley, se les exhorta a aferrarse más firmemente a Cristo por la fe (Heb. 2:1-3), a aferrarse a las dulces promesas del evangelio, a arrepentirse de sus pecados por la fe y a guardar Sus mandamientos con amor porque Él los amó primero (Gál. 2:19-21).

4. El evangelio advierte de la disciplina paternal de Dios.

El pacto del evangelio —el pacto de gracia— no contiene amenazas legales, pero eso no debe interpretarse en el sentido de que el pacto del evangelio no tiene advertencias de disciplina. El pacto del evangelio advierte a los verdaderos creyentes, que están bajo la dirección de Cristo y bajo Su mediación en el pacto de gracia, de la amorosa y redentora disciplina paternal de Dios.

La condenación de la ley es destructiva y punitiva, pero la disciplina del evangelio es redentora, medicinal y constructiva. Bajo el evangelio, la justicia de Dios ha sido completamente satisfecha, lo que significa que nuestro pecado nunca puede incurrir en la ira retributiva de Dios. Pero, en el pacto de gracia, Dios, como nuestro Padre, está disgustado con el pecado remanente porque no quiere que nos lastimemos a nosotros mismos, que lastimemos a otros o que interrumpamos nuestra amorosa comunión con Él. Por lo tanto, si no nos arrepentimos de nuestros pecados a través de los medios ordinarios de la gracia, Dios, amorosa, dolorosa pero firmemente, traerá disciplina correctiva a nuestras vidas para nuestro bien y Su gloria.

La Biblia enseña claramente que Dios el Padre disciplina a sus hijos para su bien, por amor a ellos, y advierte a todos los que están bajo el pacto del evangelio de esta disciplina paternal. La Escritura dice:

Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos […] Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos. […] Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Hebreos 12:5-11.

— Tom Hicks.

El pastor Tom Hicks se desempeña como pastor principal en la First Baptist Church de Clinton, Louisiana. Es esposo y padre, y es un pecador salvado por la gran gracia de Dios en Jesucristo. Recibió sus títulos de MDiv y PhD del Southern Baptist Theological Seminary. Él cree que la Segunda Confesión de Fe Bautista de Londres (1689) es un resumen fiel de la enseñanza bíblica.

Enlace web:

https://pastortomhicks.com/2021/04/06/does-the-gospel-threaten-believers-with-condemnation/

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